
Pide el porcentaje de salud de batería y el conteo de ciclos; una cifra transparente evita sorpresas de autonomía. En laptops, revisa S.M.A.R.T. del disco o la vida útil del SSD. Verifica capacidad real, velocidades y sectores reasignados. En móviles, comprueba carga rápida y estabilidad. Si hay margen, negocia reemplazo preventivo de batería. Documenta todo en la factura para respaldar cualquier reclamo y alinear expectativas de rendimiento con el precio pagado.

Observa la pantalla en fondos sólidos para detectar píxeles muertos, manchas o sombras. Prueba brillo, toque, color y uniformidad. Conecta periféricos a cada puerto USB‑C, HDMI o lector de tarjetas. Verifica Wi‑Fi en redes de 2,4 y 5 GHz, Bluetooth con accesorios distintos y GPS si corresponde. Comprueba cámaras, altavoces y micrófonos realizando una videollamada breve. Registra resultados y fotografías para sustentar cualquier devolución si lo prometido no coincide con lo recibido finalmente.

Confirma IMEI o número de serie y verifica que no existan reportes de robo o bloqueo por operador. En móviles, revisa bloqueo de activación, iCloud o FRP; en laptops, comprueba ausencia de contraseñas BIOS y cuentas de empresa. Solicita factura previa, certificaciones de borrado seguro y restauración de fábrica. Documenta la titularidad y obtiene garantía por escrito. Esta diligencia evita dolores de cabeza legales, asegura actualizaciones y te permite revender sin obstáculos en el futuro.